Revista Vórtice #19 La Tierra y sus habitantes “Cuernavaca, Ciudad Verde”

Cuernavaca, Ciudad Verde

Ivonne Yazmín Arce García * Autora

El término Ciudades Verdes está de moda, y cada día es más frecuente leer o escuchar que en diferentes partes del mundo existen ciudades que se están transformando para ser o convertirse en verdes o sustentables, mediante la implementación de actividades ecológicas que presentan grandes beneficios para sus regiones, minimizando con ello el impacto negativo de las actividades diarias del ser humano sobre el entorno, lo que las vuelve valiosas y las distingue como comunidades vanguardistas.

De acuerdo con la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), una Ciudad Verde o sustentable, es aquella que, sin forzar los ciclos naturales de su región, asegura los procesos productivos y de consumo de la sociedad que radica en ella, tanto en su consumo directo, como en el intercambio de recursos por desarrollos tecnológicos, bienes de capital y de consumo duradero en el tiempo y en el espacio. Por lo que una Ciudad Verde será aquella donde exista una adecuada movilidad, considerable ahorro de energía, eficaz aprovechamiento de los recursos hídricos, disminución de la contaminación (visual, física y auditiva) y la creación de espacios públicos agradables para el esparcimiento.

Visto de esta forma, ¿cómo podrá nuestra hermosa ciudad de Cuernavaca, Morelos, llegar a ser una Ciudad Verde, para que continúe siendo considerada y elegida para tener una mejor calidad de vida, debido a que es privilegiada por sus condiciones climatológicas y por ello orgullosamente denominada en México La ciudad de la eterna primavera y que favorece escenarios laborales por la cercanía con la Ciudad de México?

¿Podrá Cuernavaca cambiar su situación actual y llegar a condiciones de sustentabilidad? La ciudad ha crecido y se ha poblado sin planeación, lo que origina que muchas familias no cuenten con los servicios básicos, como el abastecimiento de agua potable o el servicio de recolección de la basura (orgánica e inorgánica), regada por las calles y avenidas.

Ante este escenario, es necesaria la colaboración conjunta entre sociedad y gobierno, para realizar y pilotear prácticas limpias desde casa, comunidad, escuelas, supermercados, industrias, hospitales, ayuntamiento y todos los sectores involucrados en una colonia o unidad habitacional, lo que permitirá el desarrollo de una cultura colectiva y una responsabilidad social.

Para generar un detonante de este hecho en una micro-sociedad de economía media, se ha planteado, como proyecto de maestría de quien suscribe y bajo la dirección de la doctora María Guadalupe Valladares Cisneros, trabajar arduamente con una unidad habitacional multifamiliar (UHM), en la cual se comparten, además del espacio físico, los servicios básicos requeridos para una adecuada calidad de vida.

Actualmente, algunas UHM de nuestra ciudad dan la apariencia de descuido y a simple vista se podría decir que están lejos de formar parte de una Ciudad Verde, por la carencia de servicios que muestran. Sin embargo, a pesar de tener estos aspectos en contra, es necesario trabajar con las personas que habitan y se desarrollan en una UHM, para formar e implementar técnicas ecológicas sencillas, a partir del aprovechamiento de sus espacios y de la disposición adecuada de los residuos que generan a diario. Porque es erróneo afirmar que una Ciudad Verde sólo está ligada a nuevas edificaciones, con planeación de espacios, modernas instalaciones y arquitectura bioclimática (alineación de la construcción para aprovechar los beneficios de los recursos naturales: agua, viento, radiación solar, condiciones óptimas de suelo),lo que las haría sustentables. Si bien estos nuevos desarrollos de vivienda son modernos de inicio, de alto valor agregado y onerosos, actualmente en Cuernavaca el porcentaje de los mismos es bajo.

Por ello es necesario enfocar propuestas y canalizar esfuerzos hacia las microsociedades existentes en la ciudad, valorando sus condiciones y situación actual, para que a partir de estos hechos se innove en el aprovechamiento de sus recursos, se adapten, renueven y mejoren sus condiciones y prácticas, para detonar una cultura con enfoque y visión sostenible en las personas que habitan las UHM. El trabajo en la esfera social es uno de los pilares de mayor importancia para que nuestra ciudad comience a exhibir cambios de conciencia y hábitos de sus habitantes, que muestren el beneficio real que se obtiene al acoplarse a una nueva forma de vida ecológica, y logremos convertir a Cuernavaca, Morelos, en una Ciudad Verde más para el mundo.

* Estudiante de maestría. Facultad de Ciencias Químicas e Ingeniería, UAEM. yaz_black03@hotmail.com

Revista Vórtice #19 La Tierra y sus habitantes “Hongos en las profundidades del mar”

Hongos en las profundidades del mar

Ramón A. Batista García* autor

Las profundidades marinas no sólo albergan secretos de piratas y de barcos hundidos por guerreros de antaño; en lo profundo del mar podemos encontrar una inmensa diversidad de organismos: peces, esponjas, cangrejos, erizos… y también microorganismos.

Entre los microorganismos que habitan los fondos marinos se encuentran los hongos, aunque no son los mayoritarios. Los hongos son organismos excepcionales; nos asombran por su diversidad, su metabolismo y su capacidad de crecer sobre una gran variedad de sustratos.

Los hongos que habitan profundidades mayores a 700 m han sido muy poco abordados, sin embargo, en la comunidad científica internacional existe una gran expectativa sobre las ventajas biotecnológicas que pueden ofrecer estos organismos. Algunas investigaciones se han centrado en el estudio de hongos que viven muy estrechamente con las esponjas, las cuales son invertebrados marinos primitivos, que filtran diariamente miles de litros de agua de mar. En su interior se concentra una gran cantidad de animales microscópicos, plantas y nutrientes, que en su conjunto constituyen un medio ideal para el crecimiento de microorganismos como los hongos.

El Centro de Investigación en Dinámica Celular, en conjunto con investigadores de University College Cork (Irlanda), trabaja en la caracterización de hongos aislados de esponjas marinas, endémicas de la plataforma irlandesa. Se han aislado aproximadamente 14 hongos de estas esponjas.

Actualmente se trabaja en la caracterización del potencial biotecnológico de estos hongos para la producción de péptidos microbianos como posibles agentes terapéuticos, y en paralelo, se analiza la posibilidad de usarlos en estrategias de micorremediación (uso de hongos para la biorremediación de contaminantes).

Los fondos marinos están sometidos a características físico-químicas muy peculiares; entre ellas podemos mencionar bajas temperaturas, oscuridad, baja tensión de oxígeno y altas presiones. Los microorganismos que viven allí están adaptados a varias de estas condiciones, las cuales resultarían extremas para los seres humanos. Por ello, la búsqueda de hongos en estos ambientes profundos permite explorar nuevas especies y acceder a cepas con peculiares características metabólicas, que podrían tener aplicaciones en procesos industriales o ambientales.

Una de las dificultades más importantes para estudiar los hongos que habitan en estos ecosistemas profundos, es la obtención de cultivos en el laboratorio. Debido a los métodos de cultivo desarrollados hasta la actualidad, muy pocos hongos se recuperan de las muestras marinas, sean agua o sedimentos. Además, los pocos aislados fúngicos que podemos cultivar en condiciones de laboratorio, muestran un lento crecimiento y generan muy poca biomasa. De esta manera, muchas veces los hongos se mueren porque no somos capaces de proporcionarles un medio de cultivo adecuado para su crecimiento. Ciertamente resulta muy difícil recrear en el laboratorio condiciones de cultivos similares a las encontradas en las profundidades marinas. Entonces, una excelente manera de salvaguardar la biodiversidad de estos hongos consiste en aislar y preservar su ADN en los refrigeradores de nuestros laboratorios.

Resultados preliminares apuntan a estas cepas como muy promisorias para la degradación de xenobióticos (contaminantes ambientales muy persistentes y poco biodegradables), como fenoles policlorados e hidrocarburos policíclicos  aromáticos, así como para el tratamiento de lodos activados y la producción de péptidos antimicrobianos, entre otras aplicaciones biotecnológicas. Sin embargo, la búsqueda de cepas fúngicas a estas profundidades impone limitantes, como los altos costos, la dependencia de robots para la toma de muestras y la necesidad de barcos para las salidas de campo. Aun así, intentamos explorar el mundo de los hongos bajo el agua. Las profundidades del mar no sólo albergan peces de colores hermosos y corales, también esconden una impresionante biodiversidad de hongos, que pueden ser utilizados en diferentes aplicaciones biotecnológicas.

* Profesor Investigador. Centro de Investigación en Dinámica Celular, UAEM

Revista Vórtice #19 La Tierra y sus habitantes “Ululando la realidad: Búhos y lechuzas”

Ululando la realidad: Búhos y lechuzas

Diana V. Molina Pedroza* autora

Cuando hablamos de búhos, los imaginamos como aves astutas y con un alto nivel de agresión. Estas aves generalmente se relacionan con la inteligencia y la sabiduría. Al igual que las lechuzas, los búhos presentan un vuelo silencioso, dos grandes ojos y un peculiar canto, semejante a un llanto o gemido. Como una creencia popular, se ha dicho que algunas veces las lechuzas se transforman en hombres que tienen un poder sobrenatural. Los búhos son animales que popularmente se asocian a la muerte, y en países como China, representan calamidades, esto a causa de sus grandes ojos y debido a la fábula que menciona que los búhos jóvenes no aprenden a volar hasta que sacan los ojos de sus progenitores. Al igual que los de los búhos, los mitos sobre las lechuzas son también místicos, por ejemplo, en el antiguo México (Teotihuacán), la lechuza era considerada como dios de la lluvia y para los aztecas era una criatura demoníaca nocturna y de un mal presagio. En Egipto, debido a sus hábitos nocturnos, la lechuza simboliza la muerte, la noche y el frío.

Como principal característica, los búhos poseen un plumaje alzado, el cual simula unas orejas, y presenta una gran variedad de colores, sus ojos son grandes y casi siempre en tonos amarillos. No tienen movilidad ocular, por lo que sólo pueden ver hacia el frente, pero su cuello puede hacer girar su cabeza hasta 270º. A pesar de su tamaño y destreza nocturna, los búhos son parientes de aves que no creerías, como el gorrión común y los colibríes. Además poseen tres párpados, uno con el que parpadean, otro que cierran para dormir y uno más que utilizan para mantener limpios sus ojos. Existen cerca de 200 tipos de búhos, que van desde los 13 centímetros, hasta poco más de medio metro de altura y pueden tener desde 10 hasta 80 centímetros de envergadura (de la punta de un ala a la otra).

Las lechuzas son de menor tamaño que los búhos, tienen la cabeza pequeña, cara aplanada y ojos grandes. Ambas aves son de hábitos nocturnos y se encuentran en casi todos los continentes, presentan hábitos alimenticios variados, ya que a pesar de que en su mayoría son cazadoras, algunas especies prefieren comer frutos. Tanto los búhos como las lechuzas son incapaces de masticar su comida, por lo que desgarran y posteriormente tragan todo el trozo de carne. Algunas veces los hermanos mayores de búhos proveen de alimento a los polluelos, esto no es algo que comúnmente realicen otras aves. Los padres son muy territoriales con sus nidos y crías.

Los búhos, las lechuzas y el resto de las aves rapaces, no presentan buche, por lo que después de un periodo de tiempo, regurgitan las partes que no son digeribles de sus presas, con lo cual forman bolas de pelo y huesos que los científicos llaman egagrópilas, y que son comúnmente comercializadas para investigación o sólo como curiosidad.

El canto de los búhos y de las lechuzas se denomina “ululato”. Hasta el momento son pocas las especies de estos animales que se encuentran en peligro de extinción, sin embargo, el deterioro de su hábitat podría afectar su tamaño poblacional.

Las lechuzas y los búhos no son portadores del mal, son aves que, por sus hábitos nocturnos y su gran habilidad para cazar, se han hecho acreedoras de mala fama por la cultura popular.

*Estudiante de licenciatura. Facultad de Ciencias Biológicas, UAEM. valeria23.dv@gmail.com