Revista Vórtice #19 La Tierra y sus habitantes “Ululando la realidad: Búhos y lechuzas”

Ululando la realidad: Búhos y lechuzas

Diana V. Molina Pedroza* autora

Cuando hablamos de búhos, los imaginamos como aves astutas y con un alto nivel de agresión. Estas aves generalmente se relacionan con la inteligencia y la sabiduría. Al igual que las lechuzas, los búhos presentan un vuelo silencioso, dos grandes ojos y un peculiar canto, semejante a un llanto o gemido. Como una creencia popular, se ha dicho que algunas veces las lechuzas se transforman en hombres que tienen un poder sobrenatural. Los búhos son animales que popularmente se asocian a la muerte, y en países como China, representan calamidades, esto a causa de sus grandes ojos y debido a la fábula que menciona que los búhos jóvenes no aprenden a volar hasta que sacan los ojos de sus progenitores. Al igual que los de los búhos, los mitos sobre las lechuzas son también místicos, por ejemplo, en el antiguo México (Teotihuacán), la lechuza era considerada como dios de la lluvia y para los aztecas era una criatura demoníaca nocturna y de un mal presagio. En Egipto, debido a sus hábitos nocturnos, la lechuza simboliza la muerte, la noche y el frío.

Como principal característica, los búhos poseen un plumaje alzado, el cual simula unas orejas, y presenta una gran variedad de colores, sus ojos son grandes y casi siempre en tonos amarillos. No tienen movilidad ocular, por lo que sólo pueden ver hacia el frente, pero su cuello puede hacer girar su cabeza hasta 270º. A pesar de su tamaño y destreza nocturna, los búhos son parientes de aves que no creerías, como el gorrión común y los colibríes. Además poseen tres párpados, uno con el que parpadean, otro que cierran para dormir y uno más que utilizan para mantener limpios sus ojos. Existen cerca de 200 tipos de búhos, que van desde los 13 centímetros, hasta poco más de medio metro de altura y pueden tener desde 10 hasta 80 centímetros de envergadura (de la punta de un ala a la otra).

Las lechuzas son de menor tamaño que los búhos, tienen la cabeza pequeña, cara aplanada y ojos grandes. Ambas aves son de hábitos nocturnos y se encuentran en casi todos los continentes, presentan hábitos alimenticios variados, ya que a pesar de que en su mayoría son cazadoras, algunas especies prefieren comer frutos. Tanto los búhos como las lechuzas son incapaces de masticar su comida, por lo que desgarran y posteriormente tragan todo el trozo de carne. Algunas veces los hermanos mayores de búhos proveen de alimento a los polluelos, esto no es algo que comúnmente realicen otras aves. Los padres son muy territoriales con sus nidos y crías.

Los búhos, las lechuzas y el resto de las aves rapaces, no presentan buche, por lo que después de un periodo de tiempo, regurgitan las partes que no son digeribles de sus presas, con lo cual forman bolas de pelo y huesos que los científicos llaman egagrópilas, y que son comúnmente comercializadas para investigación o sólo como curiosidad.

El canto de los búhos y de las lechuzas se denomina “ululato”. Hasta el momento son pocas las especies de estos animales que se encuentran en peligro de extinción, sin embargo, el deterioro de su hábitat podría afectar su tamaño poblacional.

Las lechuzas y los búhos no son portadores del mal, son aves que, por sus hábitos nocturnos y su gran habilidad para cazar, se han hecho acreedoras de mala fama por la cultura popular.

*Estudiante de licenciatura. Facultad de Ciencias Biológicas, UAEM. valeria23.dv@gmail.com

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