Revista Vórtice #20 Ser humano “Dieta cetogénica, una dieta que sí es milagro”

Dieta cetogénica, una dieta que sí es milagro

Laura Aline Viveros Ruiz * autora

En la actualidad podemos mencionar más de diez “dietas milagro” diferentes, las cuales prometen dar resultados favorables en un tiempo corto. Normalmente, el objetivo principal de estas dietas es la reducción de peso, fácil y sin actividad física. Otra de sus características es que la mayoría se basa en el consumo de un solo alimento (como la dieta de la manzana) o grupo de alimentos (sólo frutas y verduras, por ejemplo). Cabe mencionar que hacer una restricción en los grupos de alimentos puede ser perjudicial para la salud. Una dieta correcta debe cumplir con ciertos criterios, entre los que se encuentra ser completa, lo que quiere decir que debe incluir todos los grupos de alimentos: cereales, alimentos de origen animal, frutas, verduras, leguminosas, etcétera.

A continuación te contaré sobre una dieta que ha sido popular, ya que se ha dado a conocer como una dieta milagro, no sólo por sus resultados en la reducción de peso, sino también porque tiene grandes beneficios como tratamiento terapéutico, es la dieta cetogénica.

La dieta cetogénica (DC) es alta en grasas (hiperlipídica), con un aporte de proteínas adecuado (normoprotéica) y un bajo aporte de carbohidratos. Fue diseñada para el tratamiento contra las crisis convulsivas, propias de la epilepsia. Ésta es una enfermedad propia del sistema nervioso y puede deberse a múltiples factores (genéticos y ambientales), se caracteriza por la actividad eléctrica anormal en las células cerebrales (neuronas), como un corto circuito, provocando eventos convulsivos y pérdida del conocimiento.

A principios del siglo XX, desde la Clínica Mayo, el doctor Russel M. Wilder mencionó los efectos anticonvulsivantes del ayuno, a consecuencia de la producción de los cuerpos cetónicos (CC). Los CC son compuestos producidos a partir de la oxidación (o desecho) de las grasas y tienen como función principal brindar energía al cerebro en situaciones excepcionales, pues la principal fuente de energía del cerebro es la glucosa (carbohidratos) o coloquialmente conocida como azúcar.

La propuesta del doctor Wilder era realizar una dieta rica en grasas, de donde se obtendrían los CC, y pobre en carbohidratos, mostrando mejoría en los pacientes epilépticos. Fue entonces cuando nació la dieta cetogénica. Los resultados de esta propuesta se fueron difundiendo con el paso del tiempo, sin embargo, su uso se dejó a un lado por la aparición de los primeros fármacos para las crisis epilépticas (anticomiciales) y por la dificultad para mantener este tipo de dieta durante un tiempo prolongado. Sin embargo, hace poco más de 20 años se retomó el uso de la DC para el tratamiento anticonvulsivante, sobre todo en pacientes con epilepsia refractaria (ER). Ésta es aquella en la cual, a pesar de que los pacientes lleven una prescripción farmacológica adecuada, no presentan ninguna mejoría, incluso se ve todo lo contrario, al grado de que las crisis impiden un desarrollo apropiado en los pacientes, provocando un deterioro progresivo del sistema nervioso; este tipo de epilepsia se diagnostica en niños.

Lo que se busca al realizar una dieta cetogénica es semejar los cambios bioquímicos asociados con el ayuno y así conseguir el efecto que éste ejerce en el control de las crisis convulsivas. El organismo está sometido a un estado anabólico en el ayuno, de esta manera la DC lo obliga a utilizar los nutrimentos que se encuentran en más abundancia, las grasas, como fuente de energía.

En varias ocasiones se ha demostrado que los niños con ER que han llevado la DC, al menos 50% de ellos mostraron una mejoría significativa en sus crisis convulsivas. Cabe destacar que antes de iniciar con el tratamiento se debe evaluar al paciente, la DC no es igual para todos los pacientes, ésta debe ser individualizada, aunque su diagnóstico sea parecido. Existen variantes dentro de los rangos que se manejan en los macronutrientes (carbohidratos, proteínas y lípidos), de los cuales se derivan los tipos de DC: DC clásica, DC con triglicéridos de cadena media, dieta Atkins modificada y dieta de bajo índice glucémico. Además, es necesario que durante los procesos de evaluación y tratamiento esté presente un grupo multidisciplinar (médico especialista, nutriólogo, enfermeras, psicólogo, etcétera) para adecuar el tratamiento y que así la intervención sea exitosa. En cuanto al tratamiento farmacológico, tiene que ir de la mano con la DC; también deberá de ser individualizado, ya que las crisis convulsivas son diferentes en cada paciente.

* Estudiante de licenciatura. Facultad de Nutrición, UAEM. laura.viverosr@uaem.edu.mx